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Mostrando entradas de octubre, 2025

Leer "El secreto de Don Agustín"

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  El secreto de Don Agustín                                                                     Prólogo En algún lugar del sureste español, 1834 aprox. Caminaba sin rumbo, cierto, guiado apenas por la intuición de que iba hacia el noroeste. El cansancio le embargaba de tal forma que su mente solo lograba contar pasos a un ritmo constante que le permitía seguir avanzando: uno, dos… Hacía ya tres días que apenas se detenía, descansando lo mínimo por las noches —una cabezada fugaz, suficiente para no derrumbarse—, siempre en lugares apartados y protegidos, donde pudiera mantenerse a salvo tanto de hombres como de alimañas. Sabía que la Milicia Nacional lo había estado siguiendo; los había visto de lejos, inconfundibles con su escándalo de voces y el polvo que levantaban al galope. No se ocultaban. Sin embargo, l...

Valoración de una editorial asociada al Grupo Planeta de " La esposa de Don José" 03-10-2025

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                         NOTA: El texto tiene errata; es Concepción, no María, como afirma el editor.              SI OS ANIMÁIS A COMENZAR A LEER:              https://amzn.eu/d/9cqwF7B

Presentación en La Carolina "La esposa de Don José" 25-09-2025

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  Buenas tardes:   Soy María del Carmen Sánchez Rincón, y no se imaginan la emoción que siento al estar hoy aquí con ustedes.   Comenzaré confesándoles que, hasta hace apenas cuatro años, mi relación con La Carolina era muy superficial. Pasé mil veces por la Nacional IV, y siempre, al cruzar Despeñaperros, decíamos: “¡Mira, La Carolina!”…, pero seguíamos el viaje.   Antes de esta aventura genealógica que comencé en 2022, había visitado estas tierras solo dos veces, y siempre de paso. La primera vez fue para que mi padre nos mostrara dónde había nacido, su casa familiar, sus recuerdos de infancia. Incluso, improvisando, llegamos a llamar a la puerta de algún pariente… pero todo fue muy rápido, casi anecdótico.   Ustedes se preguntarán, igual como me lo pregunté yo al comenzar esta aventura, por qué ese desapego a su pueblo y a sus orígenes. Bueno, eso se desvelará en el tercer libro; si deciden seguir leyendo conmigo, lo descubriremos juntos. Pero sí ...

Presentación en Carboneros de "La esposa de Don José" 03-08-2025

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             Buenas tardes: Me presento: soy María del Carmen Sánchez Rincón, y estoy muy emocionada de estar hoy aquí con ustedes. Lo primero es pedirles perdón, de antemano, por los posibles errores que pueda contener la edición impresa del libro. Aparte de escribirlo, lo he editado, generado la portada con IA y he utilizado la plataforma de Amazon, que tiene muchas limitaciones, pues simplemente imprime lo que se le envía en un formato muy rígido. Quizá con el próximo libro pueda permitirme un editor, pero este primero, que nació por placer como una forma de autoayuda y que más tarde me animé a publicar, así tendrá que quedarse. También quiero confesarles que, hasta hace cuatro años, yo no conocía Carboneros. Habré viajado infinidad de veces por la Nacional IV, pero siempre, al pasar Despeñaperros, decíamos: “¡Mira, La Carolina!” … Y ahí nos quedábamos hablando de esto y de aquello mientras Carboneros pasaba desapercibido...

Leer "La esposa de Don José"

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PRÓLOGO     Aldea de La Isabela, La Carolina, junio de 1887 Doña Concepción Risoto tenía sesenta y siete años y se hallaba postrada en cama con un severo cuadro de neumonía; según su médico, don Agustín, su final estaba próximo. Una madrugada, en sus últimos días, abrió los ojos con la mirada perdida, asegurando estar acompañada por familiares y vecinos, todos ellos fallecidos hacía mucho tiempo, quienes, según insinuaba, habían venido a guiarla en su último viaje. En la cabecera de su cama, como cada noche, su hija María Ana vigilaba atentamente sus mínimas necesidades. En la quietud del cuarto, cuando su madre comenzó a tener visiones, intentó que volviera en sí y, al no lograrlo, salió del dormitorio como alma que lleva el diablo, buscando el amparo de otro ser vivo. Para la anciana, lo que estaba viviendo era muy real; su pensamiento despertaba del sopor en el que había estado sumida en los últimos días.  Sentía paz interior y pensó: «¿Habré muerto y estoy junto al Al...